sábado, 26 de septiembre de 2015

LA ILUSTRACION
EL PENSAMIENTO PEDAGOGICO ILUSTRADO
La ilustración y la enciclopedia
Modernización y revoluciones. La constitución inglesa es el punto de referencia de los intelectuales franceses e inspira el pensamiento ilustrado. Da lugar a revoluciones en las colonias inglesas en América y en Francia en 1789, originando una nueva reforma de gobierno: la democracia. En Inglaterra un evento la marca en definitiva: la Revolución Industrial.
En el continente europeo, en Francia, dio origen el periodo de la ilustración y a la aparición de los intelectuales. Estos eran escritores que filosofaban: Diderot, D´Alembert, Holbach, Helvetius y el más conocido: Voltaire.
Gran parte de las ideas que nutrieron a este movimiento social ya estaban presentes en el pensamiento de grandes figuras intelectuales de la época llamados los ilustrados “por el apego a la racionalidad y a la lucha en favor de las libertades individuales, contra el oscurantismo de la iglesia y la prepotencia de los gobernantes”. Entre las grandes figuras de los ilustrados sobresale J. J. Rousseau quien piensa que el niño nace bueno y que es el adulto el que lo pervierte con sus concepciones falsas de la vida.
El siglo XVIII es un siglo especialmente rico en pensamiento pedagógico y social. Tiempo en el que se instituye la obligatoriedad de la escuela por el Estado, se crean escuelas normales, principios y planes que desembocan en la gran revolución pedagógica francesa a finales del siglo. La escuela pública es producto de esa gran revolución burguesa. Los teóricos educativos planteaban una educación cívica democrática, laica y gratuita, unificando con ello la enseñanza en todos los grados.
J.J.Rousseau (1712-1778)
Según Rousseau “las primeras sensaciones de los niños son meramente pasivas y solo distinguen en ellas placer o dolor”. Argumentaba en contra de J. Locke, la cuestión de si discurrir era lo más apropiado para con los niños, ya que señalaba que esto era más bien el fruto de la educación.
Según su punto de vista, hay que seguir las enseñanzas de la naturaleza ya que esta quiere que antes de ser hombres sean niños. Afirmaba que todo lo que sale de las manos del creador de la naturaleza es bueno y en las manos del hombre se pervierte, se degenera.
En el Emilio hay 4 principios pedagógicos que nos acercan a su pensamiento:
  1. La naturaleza fija las etapas necesarias del desenvolvimiento corporal y anímico del educando.
  2. El ejercicio de las funciones en una etapa de la vida, afirma y prepara para el advenimiento de funciones ulteriores.
  3. La acción natural es aquella que tiende a satisfacer el interés o la necesidad del momento.
  4. Cada individuo difiere más o menos en relación con los caracteres físicos y psíquicos de los demás individuos.
“la educación, nos dice Rousseau, es efecto de la naturaleza, de los hombres o de las cosas. La de la naturaleza es el desarrollo interno de nuestras facultades y nuestros órganos; la educación de los hombres es el uso que nos enseñan éstos a hacer de este desarrollo; y lo que nuestra experiencia propia nos da a conocer acerca de los objetos cuya impresión recibimos es la educación de las cosas”.
Para Rousseau, la educación debe centrarse más en el niño y menos en el adulto. Así, si el niño se interesa por los objetos, por algunos fenómenos físicos, etc. el maestro entonces debe dar respuesta a este interés y así educar al niño: y por último, debe enseñársele al niño dónde y cuándo debe aprender.
J.E. Pestalozzi (1746-1827)
Nació en Suiza aunque de origen italiano. Siempre manifestó amor, ternura, consideración y comprensión en un tono que se acercaba a lo maternal.
A los 23 años recibe sus dos máximas influencias: la lectura del Emilio de Roussseau y las ideas contenidas en la teoría económica de los fisiócratas. En ese tiempo abandona su natal Zurich y se traslada a una provincia con el fin de fundar una empresa que pretendía unir sus conocimientos de economía rural y su vocación de educador: una escuela de producción.
En 1783 escribió el “libro de las madres”. Para Pestalozzi la educación principal se daba en la familia, creía que la madre era la educadora del niño por excelencia hasta antes de que este entrara en la escuela, pues es en el hogar donde el niño habrá de adquirir los hábitos que le van a permitir más adelante ser un hombre de bien.
También formula las bases de la escuela elemental moderna “el credo pedagógico” con el que se inmortaliza. En una de sus obras epistolares más conocidas: como “Gertrudis educa a sus hijos”, el personaje femenino simboliza el instrumento de su método mediante los procedimientos empleados por la madre amorosa.
Siguiendo las enseñanzas de Rousseau y apoyado en un naturalismo pedagógico, los alumnos que asistían a esta escuela practicaban la cultura física, la higiene, los deportes, la urbanidad, el dibujo, los trabajos manuales y labores del campo, entre otras. Afirmaba que el amor, que es el fundamento de la vida familiar, debe ser el fundamento también de la vida escolar.
Johann Friedrich Herbart (1776-1841)
Para Herbart, la filosofía represento la elaboración y el análisis de la experiencia. La lógica, la clasificación de los objetos; y la metafísica y la estética, el contenido del pensamiento.
Para este filósofo el objetivo de la pedagogía era el desarrollo del carácter moral y señalaba que la enseñanza debe fundarse en la aplicación de los conocimientos de la psicología. Creo un sistema al que llamo “instrucción educativa”, el cual a través de situaciones sucesivas y reguladas por el maestro, fortalece la inteligencia y forma de voluntad del carácter.
La revolución francesa
En esta época hubo una gran abundancia de literatura pedagógica. Esta etapa se caracteriza por posturas opuestas y divergentes en relación con la necesidad de educar a las masas populares ya que para unos sería un gran error y para otros una necesidad.
El primer plan está basado en las ideas de los enciclopedistas y planteaba como finalidad de la educación aprender a vivir feliz y ser útil. Contemplaba tres grados: el primero, que interesaba a todos los individuos; el segundo, destinado a todos aquellos que no están llamados por gusto ni por necesidad a ocupaciones mecánicas o a otras profesiones; el tercer grado, que concierne a la formación de los ministros del culto, de los jurista, de los médicos y de los oficiales.
El segundo plan contempla una doble finalidad: el desarrollo de las capacidades individuales y el perfeccionamiento de la especie humana, preveía además, la creación de cinco diferentes tipos de establecimientos escolares: primarias, secundarias, institutos, liceos y la Sociedad Nacional de las Ciencias y de las Artes.
El pensamiento pedagógico positivista
Por un lado, el marxismo: representaba un movimiento popular y socialista. El precursor del positivismo fue Augusto Comte (1798-1857). siguió sus estudios con orientación a las ciencias sociales y las ideas de que los fenómenos sociales como los físicos, pueden ser reducidos a leyes. Para él, todo conocimiento científico y filosófico debe tener por finalidad el perfeccionamiento moral y político de la sociedad. Su obra principal es el curso de la Filosofía positiva.
Para Comte, una verdadera ciencia debería analizar todos los fenómenos, incluso los humanos. Para ello, debía alejar todo prejuicio correspondiente de las ciencias Humanas y Naturales. A partir de aquí, considera que la ciencia debe ser neutra, Positiva. Según él: la humanidad pasó por tres etapas sucesivas: el estado teológico, durante el cual el hombre explicaba la naturaleza mediante agentes sobrenaturales; el estado metafísico, en el cual todo se justificaba mediante nociones abstractas como esencia substancia, causalidad, etc.; y el estado positivo, el actual, donde se buscan las leyes científicas. Estas etapas las denominó Ley de los tres estados´ y de las cuales dedujo el sistema educacional. Este último relaciona la evolución del hombre a nivel histórico con respecto a la evolución de un niño hasta llegar a la adultez
El pensamiento pedagógico socialista
Marx y Engels, para elaborar su teoría, parten de la crítica a la educación unilateral o capitalista (donde hay escuelas para obreros y escuelas para burgueses) a la que contraponen la formación omnilateral del hombre en igualdad de circunstancias. Las concepciones educativas de Marx y Engels utilizan como instrumento práctico el método marxista, realista y crítico, que parte de lo concreto, estudia los hechos y sus contradicciones y plantea la transformación de la realidad.
Los hechos deben servir de base a la teoría, pero la teoría debe plantearse cambiar los hechos. No basta interpretar el mundo, lo más importante es cambiarlo. Las concepciones educativas de Marx y Engels tienen en cuenta al hombre de su tiempo que vive en una época en que la gran industria está ya definitivamente establecida. En lugar de aplicar unas ideas educativas preconcebidas, ellos extraen las ideas de la propia estructura económica y del sistema de producción capitalista. Los tres grandes principios educativos socialistas serán la gratuidad, la laicalización y la ya citada educación politécnica. Se entiende por polivalencia la preparación para el desempeño de cualquier trabajo y el desarrollo total de las capacidades de hombre, pero también la atención de todas sus necesidades.
Los contenidos concretos de la enseñanza marxista abarcarán tres aspectos: la educación intelectual, la educación física y la instrucción politécnica. La enseñanza marxista reniega de la Iglesia en tanto en cuanto afirma que esta se rige por principios burgueses. Por esto se define como laica, mixta y, como ya se ha dicho, gratuita. La combinación de educación con trabajo productivo constituye el fundamento de la pedagogía socialista.

El programa de Makarenko incluía principios democráticos donde el grupo tenía prioridad sobre el individuo y la educación. Señala que el verdadero proceso educativo se hace por el mismo colectivo y no por el individuo que se llama educador. Señala que ser educador es una cuestión de personalidad y carácter, capacidades innatas, y no de teoría, estudio y aprendizaje.


Jean le Rond D´alembert (1717-1783)

Científico y pensador francés de la Ilustración (París, 1717-1783). Sus investigaciones en matemáticas, física y astronomía le llevaron a formar parte de la Academia de Ciencias con sólo 25 años; y resultaron de tal relevancia que aún conservan su nombre un principio de física que relaciona la estática con la dinámica y un criterio de convergencia de series matemáticas.


Junto con Diderot dirigió la Enciclopedia. Su pensamiento resulta una síntesis entre el racionalismo y el empirismo, que subraya la unidad del saber y la fe en el progreso de la Humanidad a través de las ciencias, unificadas por una filosofía desprendida de mitos y creencias trascendentales.

Benjamín Franklin (1706-1790)
Filósofo, político y científico estadounidense. En 1731 fundó la que probablemente fue la primera biblioteca pública de Norteamérica, inaugurada en 1742 con el nombre de Biblioteca de Filadelfia. Franklin ejerció gran influencia en el campo de la educación, siendo determinantes sus escritos para la fundación en la Academia Filadelfia, que más tarde se convertiría en la Universidad de Pensilvania. El plan de estudios que proponía se alejaba bastante del programa de estudios clásicos. Concedía gran importancia al estudio del inglés y las lenguas modernas, así como a las matemáticas y ciencias.



John Dewey


Nació en Inglaterra. Dewey, consideró objetivos legítimos la mentalidad y el método experimentales. En el pensamiento de Dewey, la mente humana es un producto de la evolución biológica, un "instrumento" que, como el cuello de la jirafa, se ha ido desarrollando para permitir la adaptación y supervivencia del organismo en el mundo físico. La inteligencia, pues, debería ser utilizada, juzgada y modificada de acuerdo con su eficacia práctica de instrumento de subsistencia.
La primera obra publicada por Dewey fue una Psychology (1887); en ella demostró que la naturaleza y la función "instrumentales" de la inteligencia son el principio esencial del pensamiento filosófico.

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